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viernes, 5 de noviembre de 2010

Fantastic I - historias nomades que no debes tomarte tan en serio.

A sus 17 años, la insatisfacción y la incertidumbre, eran sus compañeras de vida. El vaivén hormonal dirigía su ánimo. Unos días, buscaba la aceptación de grupo, podía ser toda una payasa y así alejar la sensación de soledad a costa del ridículo, que de algo servía; otros días, ni terminaba de encajar en "señorita". La comprensión se escurría, el hastío crecía, y ella se sentía caer. Pensar en el futuro, venia a peor ¿qué hacer al terminar la secundaria? ¿Qué hacer el resto de la vida... ?

Gracias al narcisismo, la única certeza que tenía, era la de su fealdad.

Después de comer, iba al baño, prendía la luz, se paraba frente al espejo, se miraba a los ojos. Giraba el cuerpo, hinchaba la panza "El espejo no miente" - pensaba, cuando pensaba - "tengo una panzasa". Con el asco, venía la arcada, los dedos en la garganta, el collage tibio, la sensación de vacío. El pensamiento de que esta sí sería la última vez.

Sin darse cuenta su vida estaba llena de ciclos, de promesas incumplidas, de sensaciones de continuos autogoles.




lunes, 20 de septiembre de 2010

The media

El domingo en la noche me puse a ordenar los archivos de mi compu, tenía trabajos revueltos, documentos vacíos, separatas que jamás leeré y una lista de páginas favoritas infinita.

En eso, llegue a la carpeta de música. Seleccione todo y puse reproducir. Escuche canciones que me habían marcado en cierto momento, y fue inevitable hacer un flash back.

Recordé la escuela, y los dibujos, como: Candy, Caballeros del Zodiaco, La Vaca y el Pollito, Sakura Car Captor, Sailor Moon, Animaniacs (Pinky y Cerebro, los palomos, la ardilla, y a Waco de los hermanos Warner con su "Hoooolaaaa enfeeermeeeeraaa") y claro, a Bugs Bunny el conejo de la suerte y a Dragon Ball. Un par de veces me "dolió la barriga" y falte a clases, para ver los capítulos finales de Dragon Ball GT.

Luego eso paso, deje de ver dibujos. En el cole vi algunas novelas, recuerdo que hubo un par que para la época fueron polémicas, como la "La presencia de Anita", o "Shica da Silva", lo digo porque no me dejaron verlas. Mi mamá me botaba de la sala y me mandaba a hacer cualquier cosa. No por eso deje de ver novelas, gracias a la influencias de varias tias, también vi novelas mexicanas jaja Ohhh esas novelas son demasiados clichés juntos.

Luego, en la secundaria, empece a ver series, las de Warner channel y uno que otro reality show, tipo los de MTV, así, creo que me sople todas las temporadas de ER, friends, Smallville, Two and a Half men. Y aunque era comedia y drama, todo parecía volverse más real, ya crecía, y me decía, que ya no soportaba las novelas mexicanas, ni algunos dibujos.

Y luego, llegaron las pelis independientes, vistas con gente de al u, pasadas de unos a otros, y analizadas luego. Deje la TV, deje a muchos libros, y me metí al internet.

Con el internet llego este blog, y también el hábito de chatear, al cual me resistí al principio pero por el que luego, claro, me deje llevar. Me dedique a chatear, chatear y chater; llegaron los emoticons, muchos, los vídeos, los mensajes en los nicks, los zumbidos, los estados de no conectados, los bloqueos, los códigos y las conversas con cámara web. Pero eso también pasó (o esta pasando) ...

Porque llego facebook, y también skype. Con facebook, llegaron muchas solicitudes de amistad, y test de personalidad. De interfaz blanca, letras azules, y el me gusta, del me gusta del comentario.

Con facebook llego una nueva forma de conocer a los otros, de mantenerse en contacto, de contar algo, de tener una relación;  y la verdad aún no sé en qué ira a parar, aunque puedo augurar varios rompimientos, peleas, celos, y claro, muy poca intimidad.

Y con skype, una persona al otro lado del mundo, parece estar justo en frente tuyo, le ves hasta el barro que le salio en la mañana, las muecas, las expresiones, el desorden de su cuarto, casi sientes que esta junto a ti.

Y lo que logro ver luego de este recuento es: el poder de los medios.

Definitivamente han marcado mi vida. Me han indicado lo que se debe y no hacer, la moda guió mis gustos, e imite sin siquiera darme cuenta. He vivido buena parte de mi vida frente a un televisor, una caja boba, como dice mi viejo. Y el comienzo de mi juventud, lo veo por un monitor.

Siendo sincera, no me gusta la sociedad llena de imágenes que tenemos, reniego de ella y noto que cada vez estamos más inmersos en una cultura, tipo imágenes editadas. Hay demasiada información, publicidad, artículos, descubrimientos y de alguna manera, eso abruma, cada vez es más difícil ser experto, nada es suficiente, y uno no está solo con sigo mismo sino que está acompañado en su propia construcción mental.

Lo que me gustaría, sería volver a lo básico. Me gustaría una familia junta a la cena, como antes, pero incluso esa imagen al pensarla, me sabe a editada, con todos felices partiendo un pavo; por eso a pesar de que me digan que la tecnología en la cultura de la información es lo mejor, yo me resisto a creerlo, coincido con Marco Aurelio Denegri, y pienso que como raza estamos involucionando.

Por eso, cada cierto tiempo, me desconecto. Dejo las cuentas de correo, las redes sociales, este blog, apago mi celular, me quito los audífonos, y me voy. Lejos o cerca, a algún lugar donde haya mucho silencio, mucho verde, mucho aire, mucha vida apacible. Donde todo es lento, hasta el sonido, donde hace mucho calor, o mucho frío, donde llueve de pronto, donde la gente tiene la belleza de su raza (es muy flaca, muy gorda, muy negra, es lo que se dice: fea) donde a pesar de la belleza del lugar no todo es bonito; donde nadie me conoce, donde no existo, donde extraño y me gusta creer que me extrañan. Ahí disfruto lo que puedo, callo lo que sufro. Escucho a mi mente, que me recuerda cosas de antes y por fin me da respuestas, a veces tardías, otras decisivas.

Me voy y vivo...

Para luego volver a mi realidad, a mi ciclo, a mi casa. Donde vuelvo a pensar, que sin las cosas que tengo, me aburriría, donde vuelvo poco a poco al consumismo, a los tragos, a las mentiras, donde rompo las promesas, donde vuelvo a la normalidad en la que me encuentro ahora. Porque es inevitable, debo entregar un trabajo, debo leer para un curso virtual, los mails urgentes e importantes se amontonan: la tecnología, los medios y el internet son parte de mi vida. No puedo huir, no debo huir, aunque a veces quiera.

Es entonces cuando noto que he regresado de mi berrinche contra la tecnología, introduzco mi contraseña de usuario, windows me da la bienvenida y, me vuelvo a conectar.

sábado, 29 de mayo de 2010

Lo opuesto al asco es el amor

Dije que el asco era repulsivo y atrayente al mismo tiempo, y que por tanto tenía un perverso atractivo. Hay cosas que nos llenan de asco, por ejemplo a mi, me llena de asco el sabor de la nata, esa que le sale a la leche cuando se enfría, no la soporto y su sabor provoca en mí una arcada profunda. Pero también hay otras cosas que me dan asco, como la corrupción del poder, QUE ME PARECE REPULSIVO por como la gente cambia cuando ejerce poder, por como busca argumentos para justificarse y autoengañarse tratando de engañarnos; pero, por otro lado confieso que ME ATRAE porque a veces pienso, qué esos sujetos cínicos son, en el fondo son inteligentes, ya que mediante su poca sangre en la cara y su falsa palabra, lograrán para ellos y sus allegados favores que otros (yo y mis congéneres honrados, cojudos que pagamos los impuestos) jamás lograremos por medio de sudar la frente.

Dejando la política, imagino el caso de la expresión ¡Qué asco! como un calificativo homofóbico, por ejemplo de un chico heterosexual, viendo a una pareja de homos haciéndose cariñito. El chico en mención puede que se haya dicho indiferente a los homosexules, porque no es su asunto; pero, esto lo dice siempre y cuando NO LOS VEA, pues en cuanto los ve... siente... (ajá) siente asco! La existencia real de las cosas, y su personificación, son lo que lo llenan de asco.


Entonces él argumenta que le gusta la gente que no parece gay, o que no tiene que estar poniéndose melosa en público, que ni a los heteros les soporta eso, entonces él tal vez sin ni siquiera pensarlo realiza una limpieza, pone un orden, diciendo que aquellas son cosas que se deben de mantener en lo privado - intimo ( lugar donde cada uno hace sus pequeños cochinaditas).

Entonces siente asco, y piensa: cómo sera hacerlo con un chico, recordará casos, chismes, rumores y  a aquel chico raro que se sentaba junto a él en el colegio, le viene a la mente aquel episodio de la secundaria con metida de mano incluida, se pregunta dónde estará... y luego se reprime, piensa que lo que tiene que hacer para demostrar que no es gay, es ser más hombre, es tirarse a alguien, es durar mucho en una performance, es poseer a  varias. Es ser lo más hombre heterosexual que pueda, y si (bueeeeno) tiene algo alguna vez con un hombre, él será "el activo" (pfffffff).

En una chica, el pensamiento puede ser... ohhh ! y más ohhh Qué asco! ...son lesbiaaaanaaaas, lesbianas de verdad, machonas, cabronas... Recordará y se preguntará por qué alguna vez se detuvo a mirar a una chica bonita, sin envidia; recordará, tal vez, aquellos tiempos en los que no sabía por qué el chico que parecía perfecto no le atraía, y sin embargo, alguna amiga que se notaba libre y liberal, se le metía entre frases con doble sentido como alguien con quien PODRÍA ja-ja PASAR ALGO. Pensaría en cómo será besar a una mujer, tal vez de juego tal vez de aventurera-pendeja, pero tal vez de verdad; ¿¿¿tendrá razón Katy Perry ???? Y el asco, de fondo, seguirá; mientras los pensamientos, recuerdos, y fantasías se empujan y pisotean entre si.

Pero, ¿cómo somos con la persona que nos gusta? ¿cómo somos con los que queremos o amamos? Entre nos y, pensando con la mirada perdida, con esa persona es diferente, porque a esa persona: no le tenemos asco.

Desde nuestr@ pequeñ@ cercan@ de casa, a quien podemos cambiarle el pañal, hasta la persona que nos atrae más alla de lo comprensible, hasta aquella con la que queremos pasar el tiempo y de la que sabemos mucho, esa persona a quien podríamos hacerle cositas ricas, que con otras, nos resultarían imposibles: asquerosas. A aquella persona a quien aparte de tenerle ganas, podríamos amar, no le tendremos asco, porque: lo opuesto al asco es el amor, tanto como lo opuesto al amor es el odio.




miércoles, 5 de mayo de 2010

Luego termino el post sobre el asco, don't worry, tiene un final feliz :)

viernes, 30 de abril de 2010

¡Qué asco!

¡Qué asco! hemos dicho todos alguna vez, pero ¿nos hemos puesto a pensar en por qué lo dijimos? Bien, puede ser que haya sido una reacción natural visceral ante, tal vez, una escena poco grata, fisiológica , no común a la vista... o también puede ser,  lo que algunos dicen con respecto a otros, con un tufo de desprecio. Las gentes que por ser mayoría son los "normales", al decirlo se mantienen apartados de los otros, que por ser minoría son los "anormales", ponen un límite.


El asco también es cultural y aprendido, se me ocurre para eso los ejemplos de un@s amig@s asquientos, a quienes les enseñaron que tal o cual cosa era "cochina". El asco es una emoción que califica a lo que lo provoca como repulsivo y atractivo al mismo tiempo, es por tanto ambigua, y por ello tiene un perverso atractivo... Lo hemos  sentido todos en diversos ejemplos de calores poco comentados, tal vez en dudas que por dentro crecen, de arcadas que con autoridad se adueñan del ser, y también lo hemos sentido con miedo. Miedo de que aquello que no queremos ni ver, que queremos obviar, que denotamos asqueroso... por dentro, y de cierta manera nos guste, nos atraiga.

Qué hacemos si esta duda asquerosa surge, por ejemplo, en el siempre presente y recurrente lado sexual ¿qué es lo normal y lo anormal en lo profundo de nuestro deseo? ¿será lo que deseo asqueroso? o peor ¿deseo aquello que me digo, es asqueroso?

martes, 16 de junio de 2009

Ellos son

Son socialmente productivos, amicalmente comprensivos, normales a la vista y algunos hasta lucen sexualmente nulos…

ja


Él es un enamorado cariñoso, galante, macho que se respeta, dicen… besa a su enamorada frente a todos , él la luce, cual trofeo; ella, es linda, dulce, mujer heterosexual dócil y aparentemente hueca; por un rato hacen una linda pareja. Después... él va con otro, y se tienen, lo tienen a él (porque con el otro la hace de pasivo…). Mientras, la chica, su enamorada, le dice a su amiga, que por qué no le dijo a ella, que quería experimentar con una mujer, porque ella… también quiere, y hace tiempo.



Es un esposo, que trabaja, y los fines de semana sale a jugar con sus colegas (ex-colegas-socio-amantes) dice que juegan pichanga (fútbol) pero debe ser en otras canchas, porque en el lugar donde él se cuenta, él es el aguatero que siempre falta. Mientras, su esposa lo espera, paciente, impaciente, resignada, ignorante. Él llega cansado como siempre, mira televisión y juega con su hija, y juega... como siempre.



Es una hija adolescente que llora sin razón aparente, una madre que pregunta: “pero… ¿por qué?”, la hija no puede más: “me enamore y me han engañado”, le dice; "ay hija... no sufras por él, no vale la pena", sabio consejo de una madre que cree que ahora lo entiende todo.” No, no es él, es ella”, dice la hija, que se sincera. La madre enmudece, hay un silencio largo, hasta que se rompe con un:” seguramente eres como tu padre, él también… era así...así: ...maricón” responde una madre, que ahora, entiende más.


Son historias, que aunque no son mías sé que son ciertas, y sé también que podrían ser de cualquiera, porque así como yo cualquiera puede llevar...una doble vida.


PD: Humanicemos más a los humanos.

... escribo porque en la fantástica internet se puede ser lo se quiere, hasta uno mismo.