Seguidores

domingo, 5 de octubre de 2014

Rehab emocional

En esto del rehab emocional me siento en una habitación donde veo las cosas de una forma. Apago la luz, la prendo y todo se ha movido de lugar, como si las cosas tuvieran vida y eligieran donde estar.

Es curioso: no tengo una puta certeza ni sé lo que va a pasar más allá de este mes y chilling. Soy la incertidumbre y bacán. Hoy me importan tres pepinos los temas políticos. Me compré una planta de lavanda y tiene unas flores lilas hermosas, estoy esperando que lleguen unos patines que ordené por internet. Empecé a ir al gym, me duele todo. Me muero por ir al teatro la próxima semana. Me falta cerrar tres temas importantes de chamba. Necesito urgente comprar Shampoo porque ya se acabo. Hoy almorzaré con mis padres. Debo llevar mi bicicleta al mecánico porque mientras manejaba se le cayó un pedal y casi muero. Debo enviar un artículo a una página. Quiero pulir unos poemas que escribí en épocas dramáticas. Tengo tres cuentos inspirados en chicas que me regalaron besos últimamente por escribir en la cabeza. Esta semana conoceré un café cultural finalmente (siempre que iba estaba cerrado o lleno). Esta semana me reuniré con una amiga investigadora para cuadrar un tema académico que quiero hacer. He comprado zapallo para hacer locrito. Mi roomate se ha comido mi pan y estoy emputada porque deja todo sucio. La ropa se está lavando. Escucho Onda Vaga y ese disco donde está la canción Tataralí. Amanecí escuchando The National, Beirut, Los planetas y me fui en feeling. Lloré un poquito cuando entré a ver el twitter de mi ex. Mi ex. Mi linda ex, que está logrando lo que soñaba. Recordé que el fin de semana sentí por fin la autorización de corazón de soltar la historia y sacar a bailar a este cuerpo que habito y al que tanto le he jodido con bombardeos de emociones.

Conocí a una chica interesante el fin de semana. Le hablé de ella a otra amiga, de otro círculo, de otra vida y... la conoce. TODAS LAS CHICAS LECAS DE LIMA se conocen. Me llegó (molestó) por un momento, pero mejor, me digo, al menos hay referentes, ¿no? Así vas sacando los issues generales, ya que tanto el trauma como la mejoría, se vuelven colectivos.

Quiero escribir nuevamente por acá. Les quiero contar que estaba traumadísima por no ser heterosexual. Que salí a vivir y que ahora. Unos 6 años después de empezar el viaje. Estoy en un punto en el que NO ME ARREPIENTO DE NADA.

Así va siendo ser leca neosoltera de veinticinco años en Lima. Una cosa que cada vez es más normal. Más llevadera. Ya contaré :)


No hay comentarios:

... escribo porque en la fantástica internet se puede ser lo se quiere, hasta uno mismo.