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jueves, 22 de mayo de 2014

Autoaceptación

Entender pasa por aceptar.

Después de pasar años infectada por generaciones de frases de queja me acerqué a la extraña posibilidad de que ACEPTANDO los hechos del pasado y presente QUE NO DEPENDÍAN de mi, qrue evidentemente NO PODÍA CAMBIAR, y que además de todo quizá habían TRAÍDO CONSECUENCIAS BUENAS y no solamente lo malo que podría  señalar; sentí que abría una caja de pandora. Como si al encender el botón azul de arrancar con aceptar, pasara por entender y empezara suavemente a identificarme , o ver sin odio, a perdonar, a perdonarme.

Ese camino de autoconocimiento me ha tomado la vida de este blog. Desde el 2008 en adelante he buscado respuestas a los vacíos, he huido de las respuestas para volver incansablemente a buscar. Y hoy, ahora, siento que estoy a tiempo, que todo tiene más sentido, que las cosas han dejado de doler, que nace la creatividad, que existen los amigos, que hubo amor, que hay posibilidades.

Que está bien amar a una mujer, que está bien amar a un hombre, que está bien porque lo quiero todo si, y solo si, es con amor. Que el amor es la respuesta y que todo está en nosotros. Que los silencios son necesarios, que la compañía de la chica bonita por casi tres años era un regalo, que la soledad está repleta, que lo que llena a la soledad puede ser útil para vivir o para matar.

El cuento que me cuento ha tenido un giro buenazo. Les dije a todos los que pude que amo a una mujer, en facebook, en la marcha por la igualdad, en el día a día. Me rezo a mí misma para permitirme tenerme piedad y regalarme oídos atentos, para descifrarme. Todo miedo es un deseo oculto, hace tiempo que temo que el mundo se entere y sin embargo dejaba pistas, como diciendo "atrápenme"

Tantas cosas

Tardes de sol como las que aparecen en el libro de El Principito. Personas adultas que adoran los números. Silencio roto por olas lejanas. Me gustaría tener la respuesta de cada una de tus preguntas; pero quizás solo soy otra aprendiz. Aún noto tus gestos únicos y el vaivén de tu cuerpo cuando caminas. Tus pies, la forma de tus pestañas y el color de fondo de tus ojos. Tus caras de placer.

Y, ¿el amor después del amor? (sí, lo sé, la canción de Fito o tal vez el silencio: dos humanas que no saben qué decirse. En la sala estaremos las dos y otras personas. Nadie se habrá amado como nosotras. Nadie se habrá herido como nosotras. La mirada hablará diferente que nuestras bocas y sonrisas. O tal vez, siendo optimista, un día conversemos, veamos que nos empecinamos y que luego de separarnos vinieron todas las nuevas cosas que deseábamos. Que gracias por dejarme ir, y que, mucha suerte. ¿Y amistad?

No diré que el pasado fue mejor, mañana es mejor (como dice el flaco). Sí, este presente es mejor, ahora soy más libre que ayer y creo que, creo queeeee, estoy mejor. Que sé con más claridad qué es lo que quiero y que allá voy.

Muchas gracias compañera, seguirán en mi mente tus gestos únicos, el vaivén de tu cuerpo, tus pies, la forma de tus pestañas, el color del fondo de tus ojos, tus caras de placer.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Madrugada a solas

Han pasado como tres meses desde que terminamos, o algo así. Porque como el tiempo es relativo me parece que ha pasado más tiempo. El primer mes fue un mes miserable que duró como un año, el segundo un mes, fue insaboro y duró como 6 meses, y el tercer mes pienso: se puede vivir sin ella. Y claro, obvio que se puede, pero me faltaba la seguridad que viene de las tripas y te asegura que sí, que no hay fin del mundo, que pasa de todo y finalmente no pasa nada.

El primer mes casi no salí y si salía hablaba penosamente, como un loro que solo sabe decir un nombre. El segundo mes salí un poco más, pero nada me interesaba más que regresar a mi guarida. El tercer mes ya tengo invitaciones personalizadas a salir y suena divertido. 

Lo extraño de todo es que durante este tiempo ha sido bonito imaginar que no estábamos pero que estábamos. O sea, que no estábamos físicamente pero que si estábamos (¿metafísicamente?). De hecho esto de terminar es complicadísimo, sobre todo por reparticiones tácitas de espacios y de amigos, por la tecnología de mierda y por las costumbres adquiridas de ir a los mismos eventos, de ansiar los mismos conciertos y de la familia que pregunta dónde está la otra  -porque finalmente se habían hecho a la idea de que estábamos juntas y ya nos había asumido como una pareja más (¡finalmente! qué ironía!) -.

Lo otro extraño es que me asustaba conocer gente nueva, es como si la existencia de esas personas me plantearía retos a lo "mira lo que yo hice con mi vida, mientras tú enfocabas toda tu atención en sacar a flote una relación". Es como si me hubiera tomado en serio algunas cosas que no eran para tanto; y como si hubiera tomado a la ligera algunas cosas que ahora resulta que son importantísimas. Es que estaba enamorada como toda una mujer inteligente se enamora, o sea como toda una idiota. Y fue hermoso. 

Creo que el leit motiv de este blog era encontrar eso: "el amor", o la idea de eso, del amor romántico, y entre otras cosas de: vencer prejuicios propios y ajenos, de hablar con mis padres de mi lado homosexual, de pensar mi homosexualidad como algo natural, de conocer "gente como una", de dejar de pensar en el autoflagelo y disfrutar de las cosas buenas y malas de la vida. Y todo, TODO eso lo he logrado. Y no hay título, ni reconocimiento mayor que las memorias que tengo, de lo que he vivido, de todo el sufrimiento y el amor al que he podido tener acceso. De lo fuerte que me siento ahora, de lo fácil que me es hablar del tema, de lo chévere de los amigos que encontré, de las vidas de los familiares que cambié. De lo linda y conforme que me siento cuando me miro al espejo. 

Siento como si hubiera vivido tanto que ya me podría morir. Me dan ganas de mandar cartas a algunos novelistas, esos que pusieron escenas románticas en sus textos y decirles: YALA! Me dan ganas de decirle a Gabo, que decía: "no te vayas a morir sin probar la maravilla que es tirar con amor", que yala. Me dan ganas de decirle a Kundera, que entiendo a Tomás y a Teresa, esa pareja que se amaba y descubrió que ese amor no era suficiente. Me dan ganas de decirle a los Beatles, que gracias, y que si, "el amor que aceptas es el que tú crees que te mereces", me dan ganas de decirles a Jung, Freud y Lacan, que GRACIAS por ayudar a desenredarme. Me dan ganas de volver a decirle a Ella, que gracias, que nunca la olvidaré, que espero que sea feliz y que no se moleste si en el futuro, como dice la Szymborska "sienta un nuevo amor como el primero".  

Y hoy y ahora, quiero estar conmigo, quiero vivir la plenitud de ser y haber logrado, sin casi notarlo, lo que de niña me imaginé que sería.

jueves, 19 de diciembre de 2013

"Ya no será..."

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.



Autora: Idea Vilariño

¿Y ahora?

Y si algo fue tan genial, tan hermoso... no debería sorprender que se termine ¿no?

"Así es la vida" oigo decir.

Lo que demora años en forjarse, horas de conversaciones, acuerdos explícitos y tácitos: se acaba. Lo genial es que no sabes cuándo y mientras tanto "el amor es eterno mientras dura". Supongo que si pensé que se terminaría, pero también pensé que a mi relación le iba a dar alguna clase de "enfermedad" degenerativa, que poco a poco iba a notar los síntomas, curables o incurables, y que incluso al ir hacía abajo, haría algo. Sin embargo no. Se acabo como una muerte súbita.

De entrar en detalles quizá descubriría que sí, que habían detalles "sin importancia", pero por ahora me es imposible de entender por más simple que parezca.

Pienso que todos los humanos vivimos con una bomba de tiempo, y que esa bomba ya tiene establecida la fecha para nuestra muerte; como la ignoramos nos creemos inmortales. Lo siento, pero la vida como algo propio y el amor romántico, son mortales. Pero supongo que lo que sí es inmortal es la vida y el amor, antes y después de uno(a); te mueres, el amor romántico se muere, las relaciones acaban y la vida... la vida afuera sigue, con una capacidad increíble para continuar sin ti y sin mí.

Y sin embargo... que bonito ha sido creerme inmortal a tu lado.
El mundo se acababa y nosotras nos enamorábamos.




lunes, 28 de octubre de 2013

La carne viene con hueso

Un día leí que una de las mejores cosas del amor es el miedo de perderlo.
Que estar inseguro es la norma para estar bien, para dejar la emoción de elegir para el final.

Enciendo la televisión, hay un experimento con niños: les ponen dos dulces en una mesa frente a ellos y les dicen que si esperan 5 minutos y no se los comen les darán 2 más; pocos aguantan, la mayoría se come los dos dulces porque no puede esperar... pero, también están los que esperan y luego de un rato (a veces mayor a 5 minutos) reciben los 2 dulces extra.

Soy una niña que no puede esperar.

Las canciones que escuchamos nos dicen lo que ya sabemos. La vida es como la vida. Los recuerdos son como sueños a los que podemos volver, con detalles que son como arena movediza. He caído en detalles "sin importancia", he buscado la verdad y no me ha gustado encontrarla.

El amor ha sido hecho para acompañar al "solo sexo" y hacerle notar que no es solo un engranaje en corporación sin fines de lucro.

La humedad que me gusta es tibia y contiene tacto, gusto, olfato, vista y oído. El tacto ha hecho mal en usar un artículo. El tacto, el tacto, el tacto.
Se viene la vida.

Contigo soy feliz.
Quiero probar otra vez tu plato típico
Eres mi carne con hueso.




viernes, 8 de febrero de 2013

Tinte

Sentirte en las manos
sentirte en los ojos,
en la garganta,
en la lengua,
en los pezones,
los pulmones,
los dedos,
el cabello,
el cerebro,
la memoria.

Tendré que estar en la interperie mucho tiempo
para desteñirme de ti.

Pasos

Los veo caminar uno junto al otro. Mi mamá va rumiando alguna queja, y él, mi viejo, hace como que la escucha mientras camina con la mirada perdida. Ella nota de pronto que él se ha quedado a ver alguna chucheria en el camino "nunca me haces caso", "te demoras y yo te dejó". Él la mira riendo mientras se compra una galleta de vainilla: solo oye a su hambre.

Caminan y van al mismo lugar, ella por el lugar prohibido y él por la vereda. Van para matar la tarde y llevan prisa por costumbre, están jubilados y ya no existen horarios ni tarjetas por marcar. 

Ellos me han visto crecer y yo los he visto envejecer, cada año de mi vida es un robo de su energía. 
"Para un padre, el calendario más veraz es su propio hijo" - J. R. Ribeyro -

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Mis ánimos de independencia los conmocionan. Nunca debimos darte tanta libertad, me dice mamá mientras llora. Sus lágrimas me conmueven diferente: cómo habrá sido ser hija de la otra en los 50'. Seguramente nadie te abrazó diciéndote que te quería cuando eras una niña. Por eso tampoco me abrazaste. Mereces un abrazo por todo lo que pasaste. Mereces eso y más. Conozco tu frente, tu expresión y mirada esquiva cuando estás triste y haces como que estás molesta. Ojalá pudiera rescatarte de esos recuerdos que te amargan. Debió ser difícil ser hija de la otra en los 50', esposa en los 70', madre en los 80' y gerente y madre en los 90'. Sé que nada de lo que te diga te importará. Te abrazo. Te quedas callada (sabes que me iré de todos modos). Debe ser difícil entender que alguien se quiera ir cuando lo tiene todo.
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Hemos hablado. Podemos seguir con nuestras vidas sin culparnos.
Miro a mis padres caminar y alejarse. Amo sus pasos. 
Emprendo mi camino. 
Voy sola.


viernes, 28 de septiembre de 2012

Las respuestas de las noches


Se acerca el fin de año y son los cambios. Los cálculos de si se cumplió lo prometido y seguro hiciste cosas que ni planeaste. Sigues en una relación ¡¿Quién lo diría?! Si tú no apostabas por nadie y menos apostaban por ti.

La universidad, la querida, es a veces odiada. La carrera, la odiada, es a veces amada. Te preguntas ¿Qué sería la libertad para ti? Y te das cuenta que en gran parte es ganar más dinero.

Te preguntas qué es la libertad, mientras dices que no, no te ha pasado querer estar con una chica: traidora que niega 3, 4, 5, 6,  miles de veces a su querida. ¡Y qué chucha, si ella también me niega! (nos negamos en el trabajo y nos buscan los cazadores, porque las lesbianas femeninas no existen. Solo son confundidas a las que siempre se puede transformar). Nos negamos en la luz.

En la oscuridad te conozco más, ya me sé cada curva antes de que venga, veo hasta los pucheros y las lágrimas contenidas (“sé por tus lágrimas cuánto has amado, más de lo que prometiste”).
Nada es seguro, nada. Construimos castillos mentales, nubes que viajan con el aire de palabras y hay tormenta, rayos, aviones, aves de paso. Somos nubes que se modifican, a veces como tormentas que se juntan en un huracán. Todavía estamos juntas, todavía.

No eres mía ni de nadie. No soy tuya, aunque parezca. Todavía me queda (quiero creer) la esperanza de recordar cómo era antes de ti. Cuando buscaba respuestas en las noches.

¿Qué es la libertad?

La libertad es eso que nunca alcanzarás, porque en cuanto tengas una cosa semejante necesitarás otra libertad. Detrás de un deseo hay otro miedo.

Mientras tanto nosotras seguiremos haciendo lo imposible, lo improbable, lo que no sabrán. Seguiremos amándonos en la oscuridad.
Debes saber, compañera, que tú puedes partir cuando quieras, si me quieres o no es tu problema.
Lo que es fatal, para mí, es que estoy segura, te seguiré queriendo, porque ya olvidé (o aprendí a no creer ni buscar) las respuestas de las noches. 


Carne fresca


Hoy odié a un tipo en una reunión de directorio. Era de esas reuniones donde es muy importante estar presentable, usar las medias del mismo color y saber de memoria varias cosas para hacer como que se sabe algo.

Él expuso, con desgano, sueño e incredulidad. Era patético. Conforme hablaba le hacían observaciones o se le adelantaban: era unos buitres, felices de encontrar carne podrida. Él, sonriente, encogía los hombros como si quisiera conservar los órganos del diafragma del ataque.

A veces bromeaba de sí mismo, feliz de ser el encargado de toda esa ineficacia. Yo le miraba con la cabeza de un lado: ¿ese es mi futuro? Supongo que es fácil juzgar cuando aún no se ha vivido.

¿Será tal vez, que tengo las ilusiones hacía arriba y él tiene el sueldo, la casa, la familia, el pene y la vida hacía abajo?

Yo soy carne fresca.

Pd: la próxima semana expongo.

... escribo porque en la fantástica internet se puede ser lo se quiere, hasta uno mismo.